La comodidad de la cama, la limpieza del apartamento y el encanto de la carpintería, la amabilidad de la anfitriona, la naturaleza circundante.
Baño estrecho, exteriores menos bonitos que en las fotos, una pena, la finca está un poco dejada en su estado original...
No nos molestó el predecible olor de las vacas, sino el olor a humedad del alojamiento.